¿Hacia otra democracia?

Por Danilo Herrera Burton.-

Nuestra democracia hace ya varios años parece estar en problemas; los movimientos sociales que en la última década han hecho su aparición en las calles, la baja participación electoral y casos judiciales como “Penta”, “CMPC”, “Soquimich” o “CAVAL”,  son algunas de las aristas de una democracia en tensión. Y es a través de esta tensión que podemos vislumbrar y reflexionar las posibilidades de este sistema, en donde se enfrentan una tradición democrática enclavada en nuestra “política” y las fuerzas de cambio que llaman a la renovación.

Una de las formas en que estas tensiones han hecho visibles dichas posibilidades, es través de una diversidad de organizaciones sociales que han tenido por objetivo común el intervenir en la organización de la ciudad mediante diferentes formas. En Los Andes hemos podido apreciar su actividad en los diferentes llamados realizados a la población de la provincia, como por ejemplo: a marchar en lucha por los problemas hídricos; a preocuparnos por una ciudad en expansión; a considerar una ciudad que se desarrolle con respeto por el medio ambiente y por sus habitantes; en fin, a reflexionar nuestra ciudad en su enorme complejidad.

Es aquí donde se manifiesta un rico sentido de la política, mucho tiempo oscurecido tras la idea de la representación; es la idea de que todo individuo racional puede participar en lo público, en la búsqueda de ser parte íntegra de la construcción de los cambios sociales a través de la discusión. Todo individuo puede construir y defender los sentidos que considera que deben guiar la vida en comunidad, y no solo elegirlos cada tantos años desde el abanico de posibilidades que “la política” ofrece.

Creemos que esta visión se hace presente en nuestra ciudad, y pareciera con el tiempo ir adquiriendo cada vez mayor fuerza. Quizá en estas iniciativas es donde podemos apreciar visos de cambio en nuestro modelo democrático, es donde se presentan aquellas posibilidades de repensar nuestra democracia desde las tensiones propias del sistema. Y si bien no podemos augurar el futuro de estas organizaciones, ni su rol en la democracia, podemos señalar que contienen elementos relevantes de considerar si pensamos que nuestra democracia está en una constante transformación.