Agrupación Ecológica Campos de Ahumada.

 

Por Francisca Contreras y Danilo Herrera.

En los bellos parajes rurales de la comuna de San Esteban, nos reunimos con la directiva de la Agrupación

Ecológica Campos de ahumada; Elaine Contreras (presidente), Denisse Contreras (tesorera), Eisabeth Córdoba

(delegada), quienes nos contaron de los problemas, desafíos y sueños de su equipo de trabajo. ¿Que los ha reunido? sus raíces en la Comunidad Agrícola Campos de Ahumada y su ánimo por proteger su naturaleza y la forma de vida de los comuneros

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¿Cómo se llama la agrupación en la que pertenecen?

Agrupación Ecológica de Campos de Ahumada.

¿Qué tipo de organización es y cómo funciona legalmente?

Es una organización funcional territorial. Es sin fines de lucro, tiene su Rut y está inscrita en el registro civil.

¿Desde cuándo existe? Como grupo y legalmente.

Nos constituidos legalmente el 16 de julio del 2013.

¿Por qué razón decidieron formar la Agrupación?

Producto del problema con las mineras. Hubo una necesidad de proteger la ecología del problema minero, que de alguna forma fuera sustentable. Proteger, por ejemplo, muchas especies que estaban siendo destruidas. Nos constituimos entonces para impedir el paso de las mineras al campo, pero no lo pudimos lograr, porque la ley las avala mucho. Igual hemos hecho algo.

Nosotros hicimos un catastro, por todo el paso del sector los pozos, que son bebederos naturales de agua donde los animales se detienen a beber. La minera pasa justamente por el sector, bordeando los pozos. Para toda la gente que trabaja la ganadería vacuna y caprina no están seguros con sus animales, porque pasan los camiones para bajar el mineral. No queríamos que entraran a ese sector. Además la calle está toda hecha tira, porque no está hecha para el paso de camiones mineros.

¿Cuántas personas están participando en la organización?

Somos aproximadamente 30 inscritos, pero siempre participamos 11. En general estamos siempre las tres (directiva), pero también hay otras personas que están apoyando no siendo tan visibles. La comunidad igual también nos apoya, actividad que queramos realizar no nos ponen problemas. Sin embargo, no tenemos la cantidad de gente que quisiéramos tener en la agrupación. Porque la gente dice sí apoyo, pero cuando llega el momento no llega a apoyar. falta compromiso, falta gente joven; con los adultos que hemos conversado nos dicen “nosotros ya hicimos eso”. Es difícil el apoyo de la comunidad, porque son mayores. Y por otro lado tenemos que ir a Campos de Ahumada (desde San Esteban) y no siempre se puede.

¿Cuál sería la finalidad directa en el campo?

Sacar las mineras, la basura de los visitantes y las motos. Estas últimas pasan por algunos sectores donde se destruyen vegas. Hay un letrero de la Laguna el Copín donde dice que lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer y lo borraron. Van igual.

Es un trabajo que necesita mucha coordinación y es muy complejo porque por ejemplo, necesitas una persona que esté en la laguna y vea lo que está pasando y pueda llamar a carabineros. Se necesita que la comunidad no los deje pasar Se necesita de mucha gente para la coordinación. Hemos logrado conseguir algunas cosas. Por ejemplo que carabineros vayan cuando se los llama, que la misma gente nos avise que subieron las motos y los jeep.

Pero como te digo, es un trabajo que necesita afinar muchos detalles porque la laguna está muy lejos.

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Sendero al Copín

¿Cuáles han sido las actividades que han realizado desde su fecha de conformación?

Hemos realizado limpiezas de la vuelta del águila. Nos hemos enfocado en ese sector porque se presta para el carrete de la gente joven. Se ha limpiado por gente particular y de la comunidad. Nosotros hemos realizado tres limpiezas, pero es triste, porque al pasar después de unos días está nuevamente sucio.

También nos hemos organizado con la comunidad. Ayudamos en el mejoramiento de la sede de junta de vecinos del sector alto. Las otras actividades fueron con Servicio País, porque somos la única organización que estamos en el sector, entonces nos contactaron y empezamos a participar con stand en actividades para darnos a conocer.

Han recibido apoyo sea del gobierno, fundaciones ¿Hay organizaciones que los apoyen?

La municipalidad el único apoyo que nos entrega es el tema de colaciones que se solicitan y los permisos para poder trabajar, y hay una señora que hace reciclaje, que no recuerdo como se llama, que es de El Cobre, esa señora nos aporta, ella misma va a buscar la basura que dejamos separada.

También Servicio País el año pasado nos ayudó a revivir en realidad, porque estábamos demasiado dormidos.

Prodesal también nos ha generado apoyo a través de la entrega los árboles. Ellos no tienen ningún problema en facilitarnos los árboles, pero nosotros tenemos que realizar la actividad para entregarlos, y esto tiene que ser a través de los niños, cosa que podamos integrarlos y darles información para que vayan tomando conciencia, porque al adulto cuesta más.jornada-educativa4

 

¿Cuál es el aporte que ustedes creen hacer a la comunidad, con la organización que tienen, cuál es ese aporte que sienten, que ven, que esperan?

Ahora la comunidad tiene con quien contar, ya tenemos un compromiso, una unión, ellos no quieren las motos, no quieren que les destruyan, eso es un trabajo que se está realizando, y ya la misma gente del sector avisa que ya están entrando las motos y los jeep.

Tratamos un poco de proteger, somos como los guardianes del campo. Eso queremos ser, guardianes de lo poco que queda de bosque nativo.

 

La liga olvidada: box en el valle de Aconcagua (Parte I)

Por Jorge Cancino y Danilo Herrera

 

Hace años que en Chile el boxeo es un deporte de poca convocatoria. Desde la retirada de Martín Vargas a finales de los 90, que este deporte dejó las primeras planas para recluirse en un círculo reducido del que ya poco hablamos. Sin embargo, en su época de auge, entre los 50` y 70`, las ramas de este circuito se extendían no sólo por la capital, sino que conformaban un núcleo potente en provincias. En el valle de Aconcagua, por ejemplo, el ring era un espacio habitual dentro de la sociedad en general,donde las peleas formaban parte de un espectáculo cotidiano y de un fuerte arraigo local.

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En este contexto, la liga de boxeo se convirtió rápidamente en parte del imaginario local, convocando semanalmente a gran parte de los habitantes de Los Andes y comunas aledañas. Era el panorama del fin de semana, al que asistían no solo los varones fanáticos del pugilismo, si no que  familias completas.

Aún hoy quedan vestigios de aquella época, encarnados en los relatos de notables boxeadores y sus familias. Algunos ya no nos acompañan, pero los que sí, conservan un imaginario cargado de anécdotas y relatos notables de un Los Andes distinto, en donde el boxeo era un espectáculo tan popular como lo es hoy el fútbol.

El box que se practicaba en la zona era principalmente amateur. Los jóvenes deportistas comenzaban su carrera a temprana edad, entre los 10 y 12 años, y muchas veces casi por casualidad, como espectadores cercanos que en algún momento, y por diferentes razones, fueron llamados a subir al ring. Si tenían habilidades, se insertaban en  el  circuito local, a través de algún club deportivo o empresa (que contase con una rama de deportes). Algunos boxeadores, más talentosos que otros, recorrían diferentes comunas y ciudades probando sus habilidades. Si vencían a los diferentes contendores de la zona se alzaban como “campeones del Aconcagua”, una suerte de título no oficial que adquirían los deportistas más avezados.

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A la derecha (chaleco blanco) Segundo «Chato» Espinoza. Fotografía parte del archivo de Doña Margarita gallardo, esposa del boxeador.

Todos los viernes y sábados se peleaba. El lugar central para la actividad de la liga era el actual Estadio Centenario, que en ese entonces mantenía un espacio especialmente habilitado para los encuentros (edificio que aún hoy se conserva). La Asociación de boxeo se encargaba de organizar las peleas a las que acudían los boxeadores de las diferentes comunas y  clubes deportivos. Aquí participaban el Club San Martín de Coquimbito, Calle Larga, San Rafael, San Vicente, Los Andes, Centenario, Ferroviarios, entre otros. De este campeonato se elegían a los mejores para ir a pelear a Valparaíso o Santiago. En este tránsito de luhadores aparecieron deportistas como el “Cotoyo”, Juan “dinamita” Jelez, “Matucho” Baez, Leonardo Durán, “Chico” Carrera, Juan Lobos y el “Chato” Espinoza, este último una de las figuras más importantes a nivel local, que llegó a disputar el título nacional y enfrentarse al campeón sudamericano Ulises Moya.

El deporte se convirtió rápidamente en un evento tan masivo y serio que Incluso el regimiento contaba con su propia liga interna que en ocasiones salía a eventos con la liga local; no obstante se constituía como una  liga menor, con muchos menos boxeadores que la andina.

Sin duda hablamos de un espacio cultural de ocio importante, en donde no es el deporte únicamente lo que configuró las dinámicas sociales sino que todo lo que rodeaba al pugilismo.

Esta investigación, que consta de dos partes, busca retratar de forma cercana esta liga hoy desconocida para el grueso de los habitantes más jóvenes del valle. Nos acercamos a sus historias, conversamos con los que quedan y con sus familias para de alguna forma, dejar acá un homenaje patente a sus trayectorias.